9/11/2013

¡Despertaferro!

¡De qué patria me hablas!
De la que lleva mi muerte sobre sus espaldas.
La que aloja la injusticia.
La que duerme aromada de adormideras de grandezas bélicas.
La que se pliega al invasor de antaño, dándole licencia de legítima presencia.
La que arrastra a sus ciudadanos súbditos de mercaderes que recogen dividendos, desdeñando su presencia y supervivencia.

Miro al cielo y no veo fronteras.

La tierra expoliada y roturada es el lecho de enseñas y banderas.

Sin patria.
Sin rey.
Sin amo.

Hermanando y compartiendo la esencia y subsistencia.

Hoy desgarra en mí ese sentimiento de la cuna en que bebí la leche de la madre ideología perversa que sembró fronteras de los otros y otras, queriendo hacer de mí género de venta y cambio.

Invasores de ayer nos restriegan sus legítimas presencias.

¡Despertaferro!

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